Timothée Chalamet consigue crear el personaje sin imitar, algo a lo que todo actor debe aspirar cuando se encarga de interpretar a un músico, algo que logra sobradamente, más cuando es todavía un músico en ciernes que en la versión de estrella soberbia. James Mangold se propone desentrañar el misterio del personaje, Un perfecto desconocido, frase sacada del estribillo de Like a Rolling Stone. Para hacerlo recurre a la parte más famosa de la biografía de Bob Dylan: su ascenso a principios de los años 1960 como icono folk hasta su apoteósica actuación en el Festival de Newport, en 1965, cuando inició una nueva era apareciendo con una guitarra eléctrica. El director no se complica la vida y opta por un relato lineal dejando poco margen para la sorpresa. Sin embargo, la historia es perfectamente disfrutable con una recreación del Greenwich Village lleno de encanto y unas muy buenas interpretaciones artísticas. Magnética, impertinente y desconocida, con escenas musicales de auténtica química, como lo fue en su día En la cuerda floja. ¡No puedes perdértela!
Consulta la disponibilidad en el catálogo | Trailer | filmaffinity
Visitas: 17








